lunes, 13 de febrero de 2012

Ahorrar palabras

Las personas que se dedican a las ventas, se recomienda que sean  fuertes, poseedoras de audacia necesaria para controlar toda la situación. Es algo tajante, que use frases cortas, de respuestas breves y sin explicaciones detalladas. Tranquilo y no demasiado amistoso. Guarda respeto a los demás, sobre todo al cliente. Procura aprovechar el tiempo al máximo.

Una vez terminada la venta, se retira con mucha educación, pero rápidamente. Si se queda después de haber cerrado el negocio, podrá verse abocado a un pedido más pequeño, o incluso una cancelación del pedido.

Al vender, es mejor evitar suministrar demasiada información sobre el producto. Alimente a su cliente con un cuenta gotas. No derrame todo un cubo de información sobre él. Es mucho mejor que el cliente esté ansioso de saber de usted y no de no volverlo a ver.

Una gran cantidad de información no parece ser la respuesta para mover la mercancía. Tiene el efecto de saciar rápidamente al comprador y despertar en él un sentimiento de rechazo. El vendedor  experimentado guarda la información hasta el momento en que el cliente ya es dueño del producto.

Hasta donde sea posible, evite no hablar de precios. Nunca inicie una presentación hablando de precios. Los cliente siempre desean aquello que no pueden obtener y, por lo tanto, es bueno que sufran un poco por esa causa.*

 

 

 

 

 

*“Cállese y venda” de Don Sheehan